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Consultoras ajustan al alza sus previsiones de inflación tras un arranque de año con mayor presión en los precios

La suba de alimentos, combustibles y tarifas, junto con factores internacionales, frenó la desaceleración inflacionaria y obligó a recalcular proyecciones para 2026. Podría llegar a un nivel del 30% o superior.

PorTendencia de noticias
04 abr, 2026 03:41 p. m. Actualizado: 04 abr, 2026 03:41 p. m. AR
Consultoras ajustan al alza sus previsiones de inflación tras un arranque de año con mayor presión en los precios

La evolución de los precios durante los primeros meses del año mostró una resistencia mayor a la prevista, interrumpiendo el proceso de desaceleración inflacionaria y llevando a distintas consultoras a revisar al alza sus estimaciones para los próximos meses y el cierre anual.


El escenario estuvo marcado por incrementos en alimentos —especialmente la carne—, ajustes en tarifas reguladas y un contexto internacional más complejo, con impacto directo sobre los costos energéticos. En particular, el conflicto en Medio Oriente introdujo volatilidad en el precio del petróleo, lo que derivó en aumentos de combustibles y efectos en cadena sobre logística, transporte y otros componentes de la estructura de costos.


A nivel local, los alimentos explicaron buena parte de la aceleración reciente, en combinación con subas en precios regulados y una inercia inflacionaria persistente, sobre todo en el sector servicios. En ese marco, los relevamientos privados comenzaron a reflejar una dinámica más elevada de lo anticipado a comienzos de año.


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Según la consultora Equilibra, la inflación nacional alcanzó el 3,3% en marzo, impulsada principalmente por los precios regulados (5,1%) y por el rubro Alimentos y bebidas no estacionales (4,2%), en un contexto de subas en naftas, carne y tabaco. El informe indicó que el impacto del encarecimiento internacional de los combustibles explicó la totalidad de la aceleración frente a febrero, con un aporte de 0,4 puntos porcentuales.


En paralelo, la inflación núcleo se ubicó en 2,9%, traccionada en gran medida por el rubro Educación, mientras que los precios estacionales registraron aumentos inferiores al 1%. Este desempeño generó un arrastre estadístico que condiciona las proyecciones para abril.


Desde EcoGo, Sebastián Menescaldi estimó que la inflación de marzo se ubicó en torno al 3,1% y anticipó efectos sobre el mes siguiente. “Deja arrastre para abril, con lo cual, si pensábamos que la inflación podía ser entre 2% y 2,5%, va a estar por encima del 2,5%”, explicó.


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El economista señaló además que el acumulado del primer cuatrimestre ronda el 12%, lo que motivó una revisión significativa en las proyecciones anuales. “La inflación que a inicio de año estaba esperando que sea en torno al 20%, ya sabemos que no se va a cumplir y estamos poniendo un número más cerca del 32%”, afirmó.

Entre los factores que explican la dinámica reciente, Menescaldi mencionó los cambios en precios relativos —carne, combustibles y tarifas—, la inercia inflacionaria y los efectos de segunda ronda. “Estuvo todo el tema de la carne, ahora el combustible y también todo el componente de tarifas. Son tres cosas que después se van a ir traspasando al resto”, puntualizó. “Tanto tarifas como combustibles son muy transversales a todas las actividades económicas y tienen efectos de segunda vuelta”, agregó.


Sobre las perspectivas, planteó que la evolución dependerá en gran medida del contexto internacional. “La inflación va a correr algo por debajo del primer trimestre porque el traslado a precios del petróleo no fue pleno y porque alimentos y bebidas está funcionando mejor”, sostuvo, al proyectar una inflación anual cercana al 33%.


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En la misma línea, Fausto Spotorno, del estudio Orlando Ferreres & Asociados, confirmó una revisión al alza en sus estimaciones. “Estamos subiendo la inflación. Empezamos en 23% fin de año y ahora estamos en 28%”, indicó.


El economista atribuyó el ajuste tanto a factores internos como externos. “Impactó mucho la carne, que se aceleró al principio. Y la guerra no sólo pega en el precio del combustible, sino en sectores como el plástico, y con eso se hace el packaging que contienen todos los alimentos”, explicó. “Cuando te aumentan los costos variables, el costo de cada unidad que vendés, eso tiende a empujar los precios”, añadió.


Para marzo, estimó una suba de 2,7% y un acumulado trimestral de 8,2%. En cuanto a abril, proyectó un nivel cercano al 2,5% y anticipó una desaceleración en los meses siguientes. “Estas subas en algún momento se detienen. Por ahí quedan los precios caros, pero frena la suba”, concluyó.


Respecto del comportamiento de la carne, consideró que su incidencia podría moderarse gradualmente, aunque sin caídas significativas. “No veo la carne bajando de precio. Hay un problema global, falta de carne en el resto del mundo”, afirmó.


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Por su parte, María Castiglioni, de C&T Consultores, estimó una inflación de 2,7% en marzo y destacó una desaceleración en el ritmo de aumentos durante el mes, con excepción de los combustibles. “Es relevante notar que a lo largo del mes fue reduciéndose significativamente el ritmo de aumento de los precios, con la excepción de los combustibles”, señaló.


Para abril, proyectó una suba de 1,9% y detalló los factores en juego: “Estamos pensando en el efecto del precio de combustibles, la baja del gas y la suba moderada de electricidad, los colectivos, la educación que también sube, aunque menos que en marzo, y los alimentos y bebidas, donde vamos a ver el efecto de la moderación de las últimas semanas y la probable baja leve de la carne a nivel mayorista”.


Castiglioni también identificó elementos que podrían contribuir a una desaceleración, como el equilibrio fiscal, la ausencia de emisión monetaria neta y la estabilidad cambiaria. “Los pesos emitidos por compra de reservas se fueron absorbiendo con emisiones de deuda del Tesoro y hay un tipo de cambio muy estable”, sostuvo.


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No obstante, remarcó que las revisiones al alza en las proyecciones respondieron a múltiples factores acumulados. “Desde fin de año revisamos al alza la inflación esperada para el año. Una primera revisión fue por lo que pasó con la carne y la decisión de tarifas del gobierno, y otra ahora por lo internacional”, indicó. Su estimación anual se ubica en 24,2%, con riesgos asociados a la evolución del conflicto externo.


Desde LCG, Javier Okseniuk estimó una inflación de 2,9% en marzo y de 2,5% tanto para abril como para mayo, y advirtió sobre la persistencia de un componente inercial. “Más allá de la guerra y combustibles, vemos un piso inercial difícil de romper”, afirmó.


El economista señaló que, si bien podrían darse trayectorias descendentes en los próximos meses, el nivel general de precios seguiría siendo elevado en términos anuales. En su escenario base, proyectó una inflación por encima del 30% para todo el año, en línea con los registros de fines de 2025.

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